La Doctrina del Shock, Naomi Klein

Cuando leí La Doctrina del Shock de Naomi Klein creo que entré, nunca mejor dicho, en una especie de “shock”; tuve esa parálisis circunstancial, un descrédito interno. Me encontré con una realidad que me costaba horrores digerir que algo así lo produzca la humanidad para la humanidad. Una humanidad que yo creía que, en última instancia, tenía algo de ética hacia el prójimo y no hacia sí mismo y sólo hacia él. Uno de los grandes problemas que tenemos la sociedad en sí es que justamente no podemos concebir que algo tan aterrador y anti-ético salga de una democracia, de un premio Nobel en economía, o de nuestro propio vecino. Esto ocurre porque todo se manipula y se hace de forma oculta ante nuestros ojos ingenuos y dóciles ante el capital.

Naomi Klein viene a nosotros como una luz, consigue que nos despertemos y apartemos el velo de ignorancia que teníamos; el velo de ignorancia que nos habían puesto. Señala punto por punto cómo se produce lo que está ocurriendo. Cómo desde que los grandes psicólogos y, en suma, los economistas se dieron cuenta de que podían utilizar el estado de shock del hombre como arma letal para manipular el libre mercado a su antojo. Cuando una persona recibe un fuerte impacto hace que quede en un estado de parálisis cerebral, en estado de shock. Un estado que por un plazo de tiempo determinado consigue que una persona sea totalmente vulnerable. El premio Nobel en economía, Milton Friedman, se dio cuenta de que si se produce un estado de shock colectivo, como un atentado, un golpe de estado, una guerra, etc, podía paralizar a un gran colectivo, incluso a una problación entera de tal forma que en este estado de shock, en esta vulnerabilidad colectiva, el libre mercado podría hacer y deshacer a su antojo.

De esta forma tan ruin y miserable se han ido manipulando estos fuertes impactos sociales para que el libre mercado, el capital más extremo, pueda hacer y deshacer con nuestras vidas y salga victorioso de cada cruzada que disputa.

Ante gente como Naomi Klein sólo me puedo rendir y apoyar su gran lucha. Una lucha por la cual merece ser siempre guerrero y no un mero espectador. 

Macarena Lucas

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