La corporación

Para entender lo que es una corporación no hay nada más sencillo que indagar en su fin para, así,  dar un significado de ello. Este fin se puede entender como un objetivo común para la corporación: sacar la mayor rentabilidad posible.

Esta rentabilidad básicamente se basa en una rentabilidad económica para sus accionistas (monopolio que controla una minoría que tiene casi todo el total de las acciones).

 

El problema que genera todo esto es que nada más que nos referimos a una rentabilidad económica para una minoría; queda en el vacío donde puede estar el punto positivo para la mayoría. Esto genera la siguiente pregunta: ¿cómo puede sostenerse todo esto?.

Las corporaciones generan bienes a la comunidad, dan un servicio a la comunidad. Esto hace que se vuelvan necesarios y, a decir verdad, estimados por gran parte de esta comunidad.

“A partir de un motivo egoísta se hace un bien a la comunidad”

 

Una vez subsanada esta cuestión, las corporaciones tienen la aceptación a nivel social; ahora falta, sin embargo, la aceptación a nivel judicial. Para ello la corporación consta como una persona a nivel judicial.

Entendemos que, a priori, la ley debe de determinarse por leyes morales y éticas, pero la corporación carece de toda ética. Aquí es donde se encuentra unas de las grandes paradojas: su fin no es seguir la ley o seguir una correcta ética; su fin es totalmente utilitarista. Sin embargo, las corporaciones tienen un gran poder camaleónico de adaptación (a nivel judicial) según el territorio donde se va a desarrollar.

Una vez teniendo una aceptación a nivel social y a nivel judicial se hacen casi infranqueables.

 

Después de la Ilustración creyeron ser libres, sin embargo, siguieron siendo súbditos. Súbditos del capital. Y como ahora vemos, en última instancia, lo somos de las corporaciones.

Las corporaciones se han hecho tan necesarias y aparentemente tan beneficiosa que con una buena publicidad tapan todos los agujeros negros que tienen. Agujeros como pueden ser la explotación de los países subdesarrollados, a nivel laboral y a nivel de materias primas, contaminación a nivel mundial, etc.

 

Estos tiempos se pueden ver desde la minoría edad ilustrada kantiana.

“La minoría de edad estriba en la incapacidad de servirse del propio entendimiento, sin la dirección de otro. Uno mismo es culpable de esta minoría de edad cuando la causa de ella no yace en un defecto del entendimiento, sino en la falta de decisión y ánimo para servirse con independencia de él, sin la conducción de otro” 1.

 Image

 

 

 

KANT, I., ¿Qué es la Ilustración?. Madrid, Alianza Editorial, 2007.

 

Macarena Lucas

 

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